La infraestructura de los centros de datos está atravesando un periodo de transformación acelerada. El crecimiento de la inteligencia artificial no sólo representa un aumento en la demanda de cómputo, sino también un cambio en los parámetros técnicos que influyen directamente en el diseño, la construcción y la operación de estas instalaciones.
La densidad de racks, los modelos de enfriamiento y la arquitectura eléctrica están evolucionando en ciclos cada vez más cortos. Esta dinámica está cambiando la forma en que la industria planifica la expansión de capacidad y la inversión en infraestructura digital.
En este contexto, la modularidad está ganando relevancia como un enfoque capaz de lidiar con la velocidad del cambio tecnológico.
La nueva generación de chips y su impacto en el diseño de los centros de datos
Durante la última edición del CES en Las Vegas, Jensen Huang, presidente de NVIDIA, presentó nuevos detalles sobre la arquitectura del Vera Rubin, el sucesor de las plataformas actuales diseñadas para cargas de trabajo intensivas de inteligencia artificial.
Más allá del avance en su rendimiento, esta nueva generación de CPU’s y GPU’s trae consigo implicaciones directas sobre la facilidad del diseño. La disipación térmica puede alcanzar aproximadamente 260 kW por rack, con la extracción de calor realizada completamente mediante sistemas de enfriamiento líquido que utilizan fluido a temperatura ambiente.
Este modelo cambia el diseño térmico tradicional de los centros de datos. Los sistemas basados en enfriadores y agua helada ya no son la única referencia en proyectos de alta densidad, mientras que soluciones como dry coolersotorres de enfriamiento comienzan a ganar espacio en ciertas arquitecturas.
Al mismo tiempo, la evolución tecnológica también apunta a cambios en la infraestructura eléctrica. El mapa planteado por la industria contempla la posibilidad de una migración gradual de la corriente alterna a la corriente directa en futuras arquitecturas diseñadas para cargas intensivas de trabajo de IA.
Estas transformaciones indican que el diseño de los centros de datos debe de adaptarse a la constante evolución del ambiente tecnológico.
Los ciclos tecnológicos se vuelven cada vez más cortos
Cambios significativos en la infraestructura de la tecnología solían ocurrir en largos intervalos. Hoy en día, el ciclo evolutivo es de entre 12 y 18 meses.
Este intervalo impacta directamente las decisiones de inversión. Los centros de datos están tradicionalmente planeados para operar durante varios años y suelen contemplar horizontes de retorno de inversión superiores a una década.
Cuando los parámetros técnicos cambian en periodos tan cortos de tiempo, aumenta el riesgo de necesitar un cambio en la arquitectura antes de completar su ciclo financiero final. Cambios en la densidad computacional, los modelos térmicos y la distribución eléctrica pueden requerir de adaptaciones significativas para las instalaciones existentes.
El desafío del CAPEX en un entorno de rápida evolución
Los proyectos de centros de datos implican inversiones significativas en infraestructura física, energía y sistemas de soporte. En un entorno tecnológico que evoluciona rápidamente, las decisiones de CAPEX deben considerar mayores niveles de incertidumbre.
Las instalaciones diseñadas para operar durante muchos años pueden requerir revisiones técnicas importantes a medida que se establecen nuevas generaciones de hardware y nuevos modelos de infraestructura.
En este contexto, existe una creciente necesidad de enfoques de diseño capaces de adaptarse a los cambios tecnológicos a lo largo del tiempo.
La modularidad como un enfoque de diseño
La modularidad surge como una respuesta ante la contínua evolución de la tecnología.
En lugar de implementar toda la capacidad de un centro de datos en una sola fase, el diseño modular permite que las instalaciones se construyan en bloques progresivos. Cada nueva fase puede incorporar actualizaciones tecnológicas relacionadas con la densidad computacional, el enfriamiento o la distribución eléctrica.
Este enfoque permite que la inversión siga el ritmo del cambio tecnológico.
Como explica Marcos Paraíso, Vicepresidente de Desarrollo de Negocios en Modular Data Centers: “El diseño modular combinado con la prefabricación, un enfoque que utilizamos en Modular Data Centers, permite que cada ciclo de inversión se alinee con la tecnología disponible en ese momento, al tiempo que posibilita el crecimiento de decenas o incluso cientos de megavatios”.
Infraestructura lista para evolucionar
La expansión de la Inteligencia Artificial está redefiniendo los requisitos técnicos de los centros de datos en todo el mundo. Los entornos de alta densidad, las nuevas soluciones térmicas y los cambios en la arquitectura eléctrica apuntan a un escenario de evolución constante.
Con el rápido avance de la IA, los proyectos de infraestructura comienzan a considerar no solo la capacidad instalada, sino también la capacidad de adaptación a lo largo del tiempo.